Nuria Otero (Argentina, 1971). Actualmente reside en España. Licenciada en pedagogía y psicopedagogía, madre de tres hijos, dedica su tiempo a escribir y a cuidar de su familia. En junio de 2017 salió a la luz su primer libro de poemas, lo que no existe o el año de los superhéroes, publicado por Ed. En Huida. En los últimos años ha publicado diversos poemas en antologías (Xistral, 2015 y 2016; Anónimos, 2015) y en algún blog de literatura (la extinguida revista Kunst y el blog de Ediciones Paralelo). Ha intervenido en diferentes espacios (Aleatorio y el Dinosaurio todavía estaba allí en Madrid, Intempestivos en Segovia o Berbiriana, Bâbâ Bar o No Importa en A Coruña) y con los dúos poéticos Morir Matando y DosEnredadas. Los poemas que aquí se publican pertenecen a lo que no existe o el año de los superhéroes.
I
Búscame
en la periferia,
en la órbita del satélite,
en la caja del puzzle equivocado,
en el arrabal,
en la vía de servicio,
en el idioma que no hablo,
en la estación de tren abandonada,
en el buzón de mi vecina,
en la causa perdida,
en el calendario del año pasado,
en los poemas de los 15,
en el cuaderno de las páginas arrancadas,
en el mapa de la URSS,
en el confetti tras la fiesta.
Búscame
donde no me alcances.
Enciende un cigarro,
yo he dejado de fumar.
en la periferia,
en la órbita del satélite,
en la caja del puzzle equivocado,
en el arrabal,
en la vía de servicio,
en el idioma que no hablo,
en la estación de tren abandonada,
en el buzón de mi vecina,
en la causa perdida,
en el calendario del año pasado,
en los poemas de los 15,
en el cuaderno de las páginas arrancadas,
en el mapa de la URSS,
en el confetti tras la fiesta.
Búscame
donde no me alcances.
Enciende un cigarro,
yo he dejado de fumar.
II
Hay un nudo de abismo
entre tu silencio y mi boca.
Trenzo cuerdas de pan
que nos atan a distancia de cometa.
Mientras los pájaros se acercan
sigues callando.
entre tu silencio y mi boca.
Trenzo cuerdas de pan
que nos atan a distancia de cometa.
Mientras los pájaros se acercan
sigues callando.
III
El mediodía es una trampa,
guiño un ojo y apunto al sol.
Disparo flechas que nunca aciertan
y colecciono pájaros heridos.
Tu voz inaugura la tarde;
los cuervos y yo
encontramos la manera de sobrevivir
al sol.
Y a mi puntería.
guiño un ojo y apunto al sol.
Disparo flechas que nunca aciertan
y colecciono pájaros heridos.
Tu voz inaugura la tarde;
los cuervos y yo
encontramos la manera de sobrevivir
al sol.
Y a mi puntería.
IV
Echar raíces consiste
en este extraño ejercicio de rutina:
tender al sol,
encender el fuego,
peinarme despacio sin espejo
que avale el resultado,
recoger las flores amarillas
de la primavera,
caminar cada día
junto al mismo río
que nunca es el mismo río
y morir un poco cada otoño,
soñando viajar a uno de esos lugares
que ya no la sueñan a una
Madrid Barcelona Buenos Aires o Roma.
Echar raíces consiste
en esta extraña manía de arriesgar
los sueños, el talento o la vida
a una sola jugada
y acertar.
Tal vez.
en este extraño ejercicio de rutina:
tender al sol,
encender el fuego,
peinarme despacio sin espejo
que avale el resultado,
recoger las flores amarillas
de la primavera,
caminar cada día
junto al mismo río
que nunca es el mismo río
y morir un poco cada otoño,
soñando viajar a uno de esos lugares
que ya no la sueñan a una
Madrid Barcelona Buenos Aires o Roma.
Echar raíces consiste
en esta extraña manía de arriesgar
los sueños, el talento o la vida
a una sola jugada
y acertar.
Tal vez.


