Osmani Pedraza Ledon
Recientemente el ajedrez cubano, en especial el femenino, vivió momentos muy felices, cuando la pinareña Lisandra Teresa Ordaz Valdés sobrepasaba los 2400 puntos en su coeficiente Elo, única que lo ha hecho en nuestro país, y cumplía así con los parámetros exigidos para recibir el título de Maestro Internacional, sin distinción de sexo.
La noticia, al pasar unos días después del torneo en Mérida, México, donde logró la hazaña, dejó de tener inmediatez, ya era copiar y pegar, amplificar la información que daban numerosos medios, pero viendo el hecho como colofón de un anhelo del juego ciencia cubano, se nos ocurrió pensar que era este, como un quinto pétalo que le faltaba a una bella flor de 3 colores, roja, blanca y azul.
Nadie duda que, el primero de estos pétalos nació con el siglo XX, exactamente el 15 de octubre de 1902, y se llamó María Teresa Mora Iturralde. Considerada niña prodigio, ganó con apenas 11 años, en 1914, el 1er Torneo Escolar de ajedrez de Cuba, en 1919 gana el fuerte torneo Copa Bohemia, en el Club de Ajedrez de La Habana, y en 1922 logra la hazaña de triunfar en la Copa Dewar, evento considerado en ese tiempo como Campeonato Absoluto de Cuba.
Francisco Planas, Miguel Alemán, María Teresa Mora, Capablanca, Rafael Blanco y Alberto López.
Tuvo María Teresa el alto honor, se dice que la única persona, de ser discípula de José Raúl Capablanca, del que recibió una docena de clases de excelente factura, con sesiones de aperturas y de finales, afirman muchos que por esos días fue de los pocos en que se vio al gran campeón con libros de ajedrez en las manos.
En 1938 gana el Campeonato Nacional femenino, título que mantiene por más de 20 años, hasta su retiro en 1960. Interviene en dos Mundiales Femeninos, Buenos Aires 1939 y Moscú 1950, en este último vence a la campeona mundial Elizabetha Bikova. También en 1950 recibe de manos de Folke Rogard, presidente de la FIDE, el pergamino de Maestra Internacional. Muere Mora Iturralde en La Habana, el 3 de octubre de 1980.

Nacida en La Habana, el 2 de mayo de 1963, el mismo día que 19 años después naciera en Holguín el actual campeón cubano Lázaro Bruzón Batista, ha logrado 8 veces el título de Cuba, y en 9 ocasiones nos ha representado en Olimpiadas Mundiales. Graduada como Licenciada en Derecho en la Universidad de La Habana en 1986, se convierte en 1998 en la primera ajedrecista de Cuba y de Iberoamérica en alcanzar el título de Gran Maestra.
En Santiago de Cuba nació el tercer pétalo, el 2 de febrero de 1971, Maritza Emilia Arribas Robaina, segunda Gran Maestra de nuestro país, después de Vivian, es la recordista en títulos nacionales con 11, y ha intervenido en 14 Olimpiadas Mundiales de manera consecutiva, de 1988 a 2016, sin contar la del 92 en Manila en que Cuba no asistió. Se mantiene activa en la elite del juego ciencia cubano y sigue siendo imprescindible en el equipo olímpico.

Lograr una medalla de oro en un evento mundial de cualquier deporte es una hazaña, pero si es en una Olimpiada Mundial de ajedrez y la logra una mujer cubana, entonces se convierte en nuestro cuarto pétalo. Nació en Majibacoa, Las Tunas, el 4 de abril de 1983, y se llama Yaniet Marrero López.
Su contacto con el metal áureo llegó rápido, pues obtuvo tal distinción en las tres categorías escolares, 11-12, 13-14 y 15-16, así como en el juvenil de 2001 en Artemisa. En 2008 completa en título de Gran Maestra, en un Torneo Guillermo García en Santa Clara, y en 2010 se corona campeona de Cuba de mayores. Ha estado presente en 6 Olimpiadas.

En la de Kanthy Mansiysk 2010, defendiendo el tercer tablero, se convierte en la única cubana que ha logrado una medalla de oro en la historia de estas lides, allí ganó seis partidas y empató dos, para un rating performance de 2511. Su actuación individual contribuyó decisivamente al 4to Lugar alcanzado por el equipo femenino, lo cual representa el mejor desempeño de un equipo cubano de ajedrez en Olimpiadas, sin distinción de sexos.
Y la que completó la reluciente flor, roja, blanca y azul, nació en Pinar del Río el 25 de noviembre de 1988, residiendo hasta el 2011 en el municipio Consolación del Sur. Debuta en Juegos Escolares Nacionales con 11 años y pronto obtiene resultados relevantes en esta categoría, reconoce al MF José Manuel Cruz Lima como el cultivador de sus conocimientos en el juego ciencia.
En 2005 se convierte en campeona juvenil de Cuba, título que pudo haber llegado un año antes en Camagüey, pero una insólita y arbitraria ley de la comisión nacional la excluyó a ella y al villaclareño Sandro Pozo Vera —también hoy GM— de un certamen que se hacía de manera individual por el Sistema Suizo, siendo ellos dos, los primeros de su categoría en el país, por amplio margen.

Ha estado en 4 ocasiones en el podio de los Campeonatos Femeninos cubanos, con 2 platas y 2 bronces, y en 2011 se convierte en la octava Gran Maestra de la Mayor de las Antillas. Ha intervenido en 4 Olimpiadas Mundiales, del 2008 al 2014.
Como siempre sucede, cuando se mencionan nombres, en especial si es en un espacio largo de tiempo, pudiera usted no estar de acuerdo con nuestro quinteto, otras con mérito más que suficiente no están aquí; pero considero que, por lo mencionado en este trabajo, la gran Flor Cubana de ajedrez tiene muchos pétalos, más de 10, sin embargo, los que más brillan son estos 5.


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