miércoles, 1 de agosto de 2018

Cecilia Gianlupi



La mariposa es el alma.
Revolotea por aquí y por allá
insiste, le digo
que no aparezca tanto
porque las imágenes se gastan
pero ella insiste, insiste
la mariposa
aparece cuando riego los ligustros
en Las Toscas, baila al sol
revolotea ágil, inocente
como ser efímero que sabe
con un saber que yo no entiendo
cómo es ser inmortal
la mariposa
trato de abandonarla, de huir
pero no me deja, insiste
como luna blanca o pluma
como croma o sueño de cobalto
como colibrí suspendido
en un aliento de rocío
la mariposa
antes fue lo que yo soy
palabra rasante, habitante
del ras que a cada paso ocupa
su vida con pesante angustia
torpes moléculas
destinadas a la metamorfosis
la mariposa
¿fenix o ángel? no se
sutil apenas, grácil
transparente, etérea, alma
alma sin duda, detenida
en el rojizo tierra y nácar
de la obra de arte
que me deja sin aliento
la mariposa
suspendida en el silencio
de cuando la nota del laud
o de una garganta prodigiosa
nos corta el aire, quieta
sobre el hombro de Idea cuando dice
ya no será ya no
la mariposa
sola, paciente, empecinada
poblándome los versos
repetida imagen que se asoma
la mariposa es el alma.
C.Gianlupi 08/2018


acuarela de Gervasio Astapenco (montevideo)

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