En tu memoria Federico García Lorca y la de tu amigo Rafael Barradas- Fragmento de "Lorca y Barradas, amistad que trasciende sus vidas".
Cuando hacia fines de abril 1919 Lorca vivía sus primeros días madrileños, alojandose en un pensión céntrica donde se hospedaba su amigo granadino José Mora Guarnido, Barradas hacía 8 meses que ya vivía en Madrid, venía de Barcelona, se movía como pez en el agua en los ambientes nocturnos y de las tertulias artísticas, ubicadas en las Mesas de Café (relata Antonina Rodrigo) . Fuel primer amigo uruguayo que tuviera Federico, asiduo concurrente a la Residencia de Estudiantes de Lorca, Dalí, Buñuel, Alberti, entre otros. No solo compartieron una sincera amistad, sino que tenían en común el talento nato, la creatividad, la pasión por el arte, y sus trágicos destinos en plena juventud.Lorca en el Río de la Plata
-En enero de 1934, llega Federico García Lorca en su visita a Montevideo, a raíz del homenaje póstumo que realizara, a quien fuese su entrañable amigo el Artista Plástico uruguayo Rafael Barradas, compañero de la Residencia Estudiantil.
Según cita José Mora Guarnido, periodista, ensayista y dramaturgo granadino en "Testimonio para una biografía", la actriz Lola Membrives, lo invita a Montevideo a pasar una breve temporada, la misma había montado con memorable éxito "Bodas de Sangre".
-Susana Soca intelectual uruguaya organizó un ágape. Asiste a tertulias literarias, junto a Don Enrique Diez Canedo, Ministro de España, a José Mora Guarnido, Cónsul en Montevideo, durante la segunda República, -amigo personal de Lorca- a los Poetas Juana de Ibarbourou , Fernán Silva Valdés, Carlos Reyles, Luisa Luisi, Enrique Amorín, quien luego realizaría un tributo, lleno de dignidad y reverencia, en la ciudad de Salto, su esposa Esther de Haedo, Fernando Pereda, Alfredo Mario Ferreiro, Juvenal Ortiz Saralegui, Julio J. Casal, Carlos Sabat Ercasti, Orestes Baroffio.
Mención aparte merece la actriz Margarita Xirgú, a quien Federico le prometería el protagónico de Yerma, por el que pulsarían ambas, con Lola Membrives.
Según relata Mora Guarnido, "Federico tenía la referencia del Uruguay por una anticipación de emociones, por el artista Rafael Pérez Barradas, no tuvo la alegría de poder abrazar y continuar las conversaciones madrileñas del Café de Gijón. El gran pintor había muerto años antes, dejando una profunda huella, en el Arte y entre sus amigos.
Cuando hacia fines de abril 1919 Lorca vivía sus primeros días madrileños, alojandose en un pensión céntrica donde se hospedaba su amigo granadino José Mora Guarnido, Barradas hacía 8 meses que ya vivía en Madrid, venía de Barcelona, se movía como pez en el agua en los ambientes nocturnos y de las tertulias artísticas, ubicadas en las Mesas de Café (relata Antonina Rodrigo) . Fuel primer amigo uruguayo que tuviera Federico, asiduo concurrente a la Residencia de Estudiantes de Lorca, Dalí, Buñuel, Alberti, entre otros. No solo compartieron una sincera amistad, sino que tenían en común el talento nato, la creatividad, la pasión por el arte, y sus trágicos destinos en plena juventud.Lorca en el Río de la Plata
-En enero de 1934, llega Federico García Lorca en su visita a Montevideo, a raíz del homenaje póstumo que realizara, a quien fuese su entrañable amigo el Artista Plástico uruguayo Rafael Barradas, compañero de la Residencia Estudiantil.
Según cita José Mora Guarnido, periodista, ensayista y dramaturgo granadino en "Testimonio para una biografía", la actriz Lola Membrives, lo invita a Montevideo a pasar una breve temporada, la misma había montado con memorable éxito "Bodas de Sangre".
-Susana Soca intelectual uruguaya organizó un ágape. Asiste a tertulias literarias, junto a Don Enrique Diez Canedo, Ministro de España, a José Mora Guarnido, Cónsul en Montevideo, durante la segunda República, -amigo personal de Lorca- a los Poetas Juana de Ibarbourou , Fernán Silva Valdés, Carlos Reyles, Luisa Luisi, Enrique Amorín, quien luego realizaría un tributo, lleno de dignidad y reverencia, en la ciudad de Salto, su esposa Esther de Haedo, Fernando Pereda, Alfredo Mario Ferreiro, Juvenal Ortiz Saralegui, Julio J. Casal, Carlos Sabat Ercasti, Orestes Baroffio.
Mención aparte merece la actriz Margarita Xirgú, a quien Federico le prometería el protagónico de Yerma, por el que pulsarían ambas, con Lola Membrives.
Según relata Mora Guarnido, "Federico tenía la referencia del Uruguay por una anticipación de emociones, por el artista Rafael Pérez Barradas, no tuvo la alegría de poder abrazar y continuar las conversaciones madrileñas del Café de Gijón. El gran pintor había muerto años antes, dejando una profunda huella, en el Arte y entre sus amigos.
Ambos artistas cultivaron una gran amistad y de hecho la última actividad pública que el granadino realizó en Montevideo fue en un homenaje en la tumba del pintor en el cementerio del Buceo.
*Cuenta Tatiana Oroño que Lorca realizó dos dibujos en Montevideo:
El marinero borracho y El marinero del María Luisa, existe además una ilustración de un arlequín coloreado en la Colonia Escolar número 85 de Piriápolis que pertenece al escritor. La influencia de Barradas puede verse en algunos de los dibujos de Federico, nos muestran al igual que los del uruguayo “una irrefutable fascinación por el imaginario infantil.
En el reverso del dibujo, Lorca ilustró un payaso llorando, cogiendo el pétalo de una flor, cuyo tallo son sus propias lágrimas. Alrededor hay pinceladas de la misma acuarela utilizada en el dibujo de Catalina de la otra cara, un capitel y una jaula, hechos a lápiz, que por el trazo parecen del uruguayo. Lo mismo que otro poema que lo reseña: "Mis ojos están llorando / sabes de mi alegría, porque / están tocando el cielo / salud, amigo".
Barradas, personaje de infinita bondad, metódico y venerado por sus compañeros de generación, fue referente de los inicios del movimiento del 27. "La relación con Lorca era entrañable. Era un faro, una especie de Machado. En casa de Barradas, Federico solía sentarse al piano de su hermana Carmen Barradas , cantaba “échame tu pañuelo que vengo herío...", recuerda la historiadora granadina Antonina Rodrigo.
El marinero borracho y El marinero del María Luisa, existe además una ilustración de un arlequín coloreado en la Colonia Escolar número 85 de Piriápolis que pertenece al escritor. La influencia de Barradas puede verse en algunos de los dibujos de Federico, nos muestran al igual que los del uruguayo “una irrefutable fascinación por el imaginario infantil.
En el reverso del dibujo, Lorca ilustró un payaso llorando, cogiendo el pétalo de una flor, cuyo tallo son sus propias lágrimas. Alrededor hay pinceladas de la misma acuarela utilizada en el dibujo de Catalina de la otra cara, un capitel y una jaula, hechos a lápiz, que por el trazo parecen del uruguayo. Lo mismo que otro poema que lo reseña: "Mis ojos están llorando / sabes de mi alegría, porque / están tocando el cielo / salud, amigo".
Barradas, personaje de infinita bondad, metódico y venerado por sus compañeros de generación, fue referente de los inicios del movimiento del 27. "La relación con Lorca era entrañable. Era un faro, una especie de Machado. En casa de Barradas, Federico solía sentarse al piano de su hermana Carmen Barradas , cantaba “échame tu pañuelo que vengo herío...", recuerda la historiadora granadina Antonina Rodrigo.




No hay comentarios:
Publicar un comentario