Myriam Bianchi
Laberinto
La incierta corteza de la soledad
inquieta el letargo de las sombras.
La luna refleja imágenes espectrales,
ejercicio sutil, sortilegio de la memoria.
En el trascurso de la noche,
el insomnio era el pasadizo
de visitas imprevistas.
Desde la perspectiva del sueño,
la estructura del laberinto,
difusa superficie transitada
por criaturas taciturnas.
Convite, enigma de las gárgolas
dormitan en extremo sur de la cornisa.
Lo sutil del letargo
innombrable de las máscaras.
Viejos habitantes recorriendo el sitio.
Imprevistas falanges ancestrales
decretan el fin de los tiempos.
Visitan los pasillos Minotauros fétidos,
incandescentes ojos rojos,
un legendario Teseo, escapando
de la condena perpetua de Plutón.
Guiado por el delicado hilo,
capullo de seda, tejido por Ariadna
en la penumbra del rocío.
Oráculos herméticos ,
Faunos cetrinos de mirada imprudente,
habitan sigilosos los pasadizos del tiempo.
Los acordes melodiosos
despiertan el sigilo del arpa.
inquieta el letargo de las sombras.
La luna refleja imágenes espectrales,
ejercicio sutil, sortilegio de la memoria.
En el trascurso de la noche,
el insomnio era el pasadizo
de visitas imprevistas.
Desde la perspectiva del sueño,
la estructura del laberinto,
difusa superficie transitada
por criaturas taciturnas.
Convite, enigma de las gárgolas
dormitan en extremo sur de la cornisa.
Lo sutil del letargo
innombrable de las máscaras.
Viejos habitantes recorriendo el sitio.
Imprevistas falanges ancestrales
decretan el fin de los tiempos.
Visitan los pasillos Minotauros fétidos,
incandescentes ojos rojos,
un legendario Teseo, escapando
de la condena perpetua de Plutón.
Guiado por el delicado hilo,
capullo de seda, tejido por Ariadna
en la penumbra del rocío.
Oráculos herméticos ,
Faunos cetrinos de mirada imprudente,
habitan sigilosos los pasadizos del tiempo.
Los acordes melodiosos
despiertan el sigilo del arpa.

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